Actúa

Conecta con los bosques


  • Los árboles en el bosque o en los parques emanan energía, como nosotros también lo hacemos. Sal a la naturaleza y abraza a los árboles. Deja de temer al qué dirá la gente si te ve abrazando un árbol. Siente todo el bienestar que emana de su tronco abierto de par en par para ti. Conecta con el espíritu y energía del árbol y agradécele por existir en tu vida. Siente al árbol.
  • Anima a tus compañeros y/o familia a abrazar a los árboles.
  • Siembra árboles o reforesta cada vez que tengas la oportunidad de hacerlo.
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Conecta con los océanos y mares


  • Reduce el consumo de plástico de un solo uso porque contamina ríos y océanos en Perú y el mundo: bolsas plásticas, hisopos, botellas, envases, entre otros; pues terminan convertidos con el tiempo en microplásticos, pequeñas partículas de milímetros apenas, que las especies marinas confunden con comida, ocasionando no solo su muerte, sino que el microplástico pueda ser ingerido por los humanos al entrar en la cadena alimenticia.
  • Tu compromiso es importante para el logro de este cambio de comportamiento. Sé un vocero del impacto del plástico en el mar y los cuerpos de agua en tu ciudad.
  • Siempre es preferible opciones como el vidrio o aluminio para el consumo de agua y otras bebidas.
  • Conecta con el agua y el mar. Cada vez que puedas nada en los ríos o playas. El agua tiene un poder sanador, altamente relajante y energizante. Al entrar en el agua recuerda que tu cuerpo está compuesto en un 65% por agua. Esto hará que te sientas parte del mar, río o lago que decidas visitar. Agradece al agua por todo lo que te da.
  • Respeta las vedas o tallas mínimas y especies amenazadas al comprar productos marinos y de río en los mercados y restaurantes. Déjalos crecer. Promueve la pesca responsable.
  • Cuida el agua en tu día a día. Desde que te levantas hasta que te acuestas usas agua: al bañarte, cocinar, beber agua o tomar café. Todo necesita del agua y esta es parte del ciclo de la vida y de los ecosistemas en los que el océano también cumple un importante papel. Úsala responsablemente.
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Conecta con la tierra


  • En tu hora de almuerzo o de pasear a tu mascota sácate los zapatos y camina descalzo por el bosque o por algún área verde cercana a tu hogar o trabajo. Únete con la tierra, siente el bienestar y la paz que deja la tierra y el pasto, equilibrando tu campo electromagnético. Eres la tierra misma.
  • Da paseos conscientes en la naturaleza. Un paseo consciente es tener la voluntad de estar presentes en cada paso, con la mente en el ahora, no en los problemas ni preocupaciones del futuro o pasado. Te darás cuenta de que todo se ve diferente. Date la oportunidad de ver, oír, sentir, tocar, oler, probar. La tierra tiene mucho que decirte.
  • Practica jardinería o pasa tiempo con tus plantas. Retira las hojas secas, abona la tierra, conoce su dinámica creadora, maravíllate de toda la armonía que irradia. Riega tus plantas y habla con ellas.
  • Reduce tu consumo de carne. El consumo excesivo de carne hace que exista sobre demanda y, por tanto, prácticas ganaderas más intensivas para satisfacer nuestro gusto por la carne. Este deseo pone demasiada presión sobre la tierra a través de prácticas poco sostenibles como el sobrepastoreo, que reduce la utilidad, la productividad y la biodiversidad de la tierra y es una de las causas de la desertificación y la erosión.
  • Cultiva tus alimentos en biohuertos o macetas pequeñas, dependiendo del espacio que tengas. Ver cómo crecen tomates o manzanas cultivadas por ti no tiene precio.
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Conecta con los animales


  • Poco a poco, dentro de tus posibilidades, toma conciencia y reduce tu consumo de carne de animales, especialmente procedente de la industria ganadera y avícola intensiva, donde tratan a los animales en condiciones de explotación y sufrimiento. Al final eso nos llevamos a la boca. Sé consciente de tus decisiones de consumo.
  • Si te preocupa de qué fuente obtendrás proteínas y vitaminas para tu alimentación diaria, los vegetales y las frutas aportan cantidades importantes de éstas y son más sostenibles y saludables para ti. Se ha probado que se puede obtener un kilo de verduras o un kilo de frutas con un promedio de 300 a 900 litros de agua, mientras que para producir un kilo de carne de res se necesitan 9 kilos de cereales y 15 mil litros de agua. Esta producción no es sostenible ni justa con el planeta.
  • Si eres empresario ganadero o avícola ten en cuenta que las condiciones de hacinamiento y explotación animal no son opciones éticas para tu negocio. Muchos consumidores ahora demandan más productos que vengan de ganaderías ecológicas o granjas “felices”, donde los animales son criados al aire libre, en entornos naturales, con una alimentación saludable y con un trato más afectuoso. No uses esto como un aspecto a destacar en tu marketing, realmente demuestra cómo tratas a los animales y crearás una diferencia y un ejemplo para tus competidores. Poco a poco se eleva la conciencia.

 

Conecta con las plantas


  • Entra en contacto con las plantas, atrévete a seguir ese curso de jardinería que tanto querías hacer. Ahora es el momento.
  • Si no tienes espacio en casa una buena opción son los jardines verticales. Puedes aprender cómo hacer uno con los amigos de Lima Compost. Síguelos en sus redes sociales. Ellos también hacen y enseñan a hacer compost, una actividad que es importante porque contribuye de manera positiva a restaurar la calidad del suelo para secuestrar carbono en ellos. Así ayudas a mitigar el cambio climático desde tu casa o jardín.
  • Pasa tiempo en la naturaleza, en la vegetación. La tenemos cerca, si no la tienes cerca coordina con tus vecinos o municipio para plantar algo juntos. Pueden realizar una intervención urbana vegetal. Aprende cómo en: www.ocupatucalle.com

 

Siente tu energía


  • La energía, tal y como la producimos ahora, tiene impactos en el planeta. Por eso ahórrala desenchufando aparatos eléctricos y electrónicos que no uses. Hasta el celular consume energía. Practica autodisciplina y controla el tiempo que pasas en él.
  • Ten en cuenta estos consejos en casa: aprovecha la luz natural para ahorrar energía y procura no dejar abierto el microondas ni el refrigerador para no gastar energía innecesariamente.
  • Si inviertes en acciones en la Bolsa evita invertir en acciones de empresas petroleras, mineras u otras que generen impactos negativos en el planeta. Apuesta por acciones de empresas que trabajen con responsabilidad social y/o ambiental. Eleva tu conciencia.
  • Investiga sobre las energías renovables y cómo funcionan. Anímate a experimentar con estas energías instalando un panel solar para producir energía eléctrica de una forma más sostenible. Ahora los costos de fabricación e instalación de paneles solares se han reducido mucho. Sentirás los beneficios. Más información en: www.autosolar.pe

 

Conecta con los demás


  • Cuando estés con tus amigos o en reuniones de trabajo, en el mercado o la tienda de la esquina, trata siempre de mirar a los ojos a las personas y tener conversaciones con sentido. Interésate por las personas desde el fondo de tu corazón. Hazlo como una práctica diaria. Pregúntales por su día o por su familia o cuáles son sus sueños.
  • Ten un acto de generosidad o empatía al día. Hazle un favor a un vecino o amigo de la oficina, da un cumplido a una persona sin esperar nada a cambio, sonríe y se amable un día a la vez. El mundo necesita actos de generosidad, empatía y bondad..
  • Intenta cambiar de actitud en tu día a día. Podemos cambiar nuestra mentalidad orientada a la competencia por una mente más ligada a la cooperación. Siempre trabaja en equipo, como la naturaleza, en tu vecindario, oficina y en tu familia.
  • El ego no es malo. Míralo como un indicador de conciencia. Existes y estás vivo. ¡Qué gran oportunidad! No te identifiques con los roles del ego, trasciéndelos y usa tu ego para elevar tu conciencia. Eres más que una hija o hijo, espos@, madre o padre o jefe o artista o activista. Eres espíritu viviendo una experiencia humana. No te aferres a nada porque todo pasa.
  • Recuerda que cuando te sientas triste o confundid@ ya conoces herramientas como la respiración consciente y la meditación. Vuelve a ellas cada vez que lo necesites sin importar tu religión. La espiritualidad trasciende cualquier credo o creencia religiosa.
  • Recuerda siempre vigilar tus pensamientos, no aferrarte a ellos, déjalos pasar como olas en el mar, sobre todo a los pensamientos que amenacen con arrastrarte hacia espirales mentales de negatividad. ¿Cómo los reconoces? Escucha a tu cuerpo: pulso acelerado, ansiedad, insomnio, miedo, sudores nocturnos, etc. Deja siempre que la respiración te salve. En momentos críticos usa tu conciencia para volver a la calma usando tu respiración.