A propósito del día de San Valentín recordemos lo importante de las relaciones –no solo de pareja- para construir conexiones saludables en nuestro día a día
Fui una de las tantas chicas que vivió en modo sobrevivencia el amor: con miedo a que me dejen, perdida en el amor romántico y mis inseguridades sobre lo que debería ser una relación de pareja exitosa. Perdida en bucles de amor y desamor, de celos, infidelidades. Hasta que llegó el amor consciente, el amor maduro. ¿Cómo me di cuenta de que era diferente?
Este amor bonito raspó hondo en mi corazón exponiendo heridas que ni yo me acordaba que estaban ahí. Siendo testigo, acompañando con paciencia infinita: valorando lo “bueno” y “bonito” de la relación; ofreciendo una perspectiva diferente de lo que yo entregaba al amar. Curioso, pero me sanó siendo mi espejo en la relación.
Eso solo lo puede hacer una persona despierta, consciente, que ya pasó por sus propios retos y no tuvo miedo de mostrarse auténtico y vulnerable en la vida.
Más allá de la relación superficial
Ese es el ingrediente de una buena relación de pareja, según mi experiencia: una persona que es capaz de acompañarte al cine o a comer, si, de ir a bailar salsa quizá; pero que te acompañará también cuando tus heridas empiecen a surgir, cuando tu verdadero rostro emerja luego de los primeros meses de fantasía, cuando todo se pone muy, muy real. Eso es amar, eso es crecer. Y, es una vía de ida y vuelta, valiente y decidida.
Según la psicoterapeuta Pilar Jennings, experta en meditación y psicoanálisis desde una perspectiva budista, “los seres humanos crecemos y sanamos a través de las relaciones, no en soledad; ya que necesitamos del otro para que nos refleje, nos interpele, con compasión y dulzura, dejando que se revele precisamente lo que necesita atención en nuestra vida”.
El reto de amar es que cada experiencia es única e irrepetible como únicas somos las personas, pero vale la pena exponerse al amor con coraje y curiosidad. ¿Queremos que nos amen y amar? Pues hay que practicar, así que ama con valor; no solo busques relaciones de pareja, sino la autenticidad en todas tus relaciones: con tu familia, tus amigos, tus compañeros de trabajo, tus mentores o guías, que también son claves en el crecimiento personal y espiritual.

Cada historia de amor es única, trae la particularidad de cada integrante a la relación
Recuerda que una relación se nutre de:
- Momentos compartidos, no solo en persona, si están lejos también puede ser a través de llamadas, usando la tecnología.
- Mantener vivo el interés: pregunta, trata de conocer a la persona con curiosidad siendo respetuosa /o de sus límites.
- Como en la naturaleza, las relaciones son un acto donde el dar y recibir fluyen equitativamente. Si estás dando mucho y la otra persona no, debes tener cuidado y abrir los ojos.
- Destinar momentos para dialogar con paciencia, tranquilidad, en un ambiente armonioso.
- Las relaciones sanas se enfocan en las cosas buenas de las personas, en apreciar y cuidar. Si algo no te gusta de la relación es necesario decirlo, no callar, pero de una manera compasiva. Aplica al dialogar una técnica sencilla para lograr cambios en la dinámica de la relación, a través de los siguientes enunciados:
| Enunciado | Objetivo |
| Me siento….. | Comunicar tus sentimientos si algo no marcha bien y te sientes triste o molesta/o. |
| Cuando… | Explica en qué situación o momento en particular ocurre la incomodidad. |
| Porque…. | Explicar qué es lo que ocasiona en ti la conducta o comportamiento. |
| Me gustaría… | Es un llamado a un cambio para lograr una relación mejor y más sólida. |
¡Te invito a amar sin miedo! Tu vida y salud mental dependen de la calidad de tus relaciones.



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